Tercera parte:
pastel de papas
Bueno. Hasta ese momento yo me sentía super bien, miré la hora, eran las 11:30 de la mañana, y comencé a ir, volver, para allá y para acá, a buscar algo que no necesitaba, volvía a la cocina y no sabía por qué estaba ahí, fui 3 veces a mi dormitorio donde la tercera vez me miro en el espejo y veo que tengo un cuchillo en la mano y lo que quería era unas tijeras. Algo rarísimo y volví a la cocina, terminaba de hacer algo más cuando miro el reloj, había pasado más de una hora y media. Saqué el pastel de papas del horno -no se alcanzó a quemar lo que también fue extraño porque no necesitaba más de 30 minutos de cocción.
Me doy cuenta que está como raro todo, no le doy tanta importancia y voy a despertar a mi amigo para sentarnos a comer. Me voy a la cocina donde comienzo a dar vueltas, entradas, salidas sin sentido, y en una de esas salidas mi amigo me sujeta de los hombros, me mira y me dice: “¿a ti te pasa algo?” No nada le digo: “siéntate que esto se come recién cocinado y ya es tarde para almorzar”, y me dice ”¡No no!. Hace rato que estás dando vueltas y con esa tijeras en la mano que no sueltas. “¿para qué es la tijera?” . Ahí recién me percato de las tijeras y le digo... .. “No sé por qué tengo estas tijeras en la mano”
Bueno. Almorzamos, la conversación estuvo fluida -me esforcé para eso. Y le digo qué si tenía cosas que hacer, que vaya tranquilo, que yo dormiría una siesta, y cualquier cosa llamaría a mi hermana. Así que se fue.
Entré a mi dormitorio, me mareé otra vez y me meto con los zapatos puestos adentro de la cama. Dormí la siesta pero cuando desperté - ahí ya dije, “huy no no no”. Esto no anda nada bien así que llamé a mi hermana.
Me llevó a la clínica, donde me dejaron internado con reposo, me examinaron y al 3r día en la tarde viene mi médico de muy buen ánimo, conversador, - lo interrumpo y le digo “Bueno doctor... ¿Que es Lo Que Tengo?” A mi dime la verdad - no me vengas con mentiras - por favor te pido que seas claro y directo.
Me dice.. Mira - Tienes un puntito en el pulmón – “que en realidad eran 2” - pero aparte... - tienes uno tumores en la cabeza. ¡Wow! le digo. ¡No te puedo creer! Me explotó la cabeza.. ¿Qué tumores tengo?.. Me dice... - Son mas o menos seis. No podía creer lo que estaba escuchando.
¿hace cuanto fue esto?
El 2017.
¡¡¡Pero si la gente se muere a los 3 meses de una metástasis cerebral!!!
En realidad en una semana.
Me preparan para la operación, me operan logrando sacar un tumor que estaba en la parte de atrás de la cabeza. Se hacen biopsias, análisis, comienzo un tratamiento oncológico y me empiezan a hacer un montón de estudios.
¿Tu que dijiste en ese momento? ¿Hasta aquí llego?, ¿de esta si que no safo?
¡No. Para nada! Yo estaba muy positivo. Con decirte que armé un espectáculo. Y fue ahí cuando terminé de comprender esto del “enojo”. Que no tiene sentido enojarse. Yo me venía enojando cíclicamente desde que era un niño, y en cada enojo algo sucedía con mi cuerpo. O entraba en un surmenage o me daba alergia o me salían granos en la piel, etc.
Yo venía pasado de rosca desde el colegio, después en la universidad, hasta que acontece mi primer divorcio. El enojo no fue instantáneo, pero llegó con los años. No quería repetir una historia familiar en la que mi viejo tuvo 3 matrimonios, 9 hijos y además yo no me quería separar teniendo una hija en común.
Entonces ahí está la razón del VIH, también me doy cuenta como llegué a la diabetes, al cáncer y al Covid. Entonces por eso....
¿No!. También tuviste el COVID? !!!!
Si.
La conchet…!.. a mi me da una puntada en la espalda y empiezo a redactar mi testamento!..
Mira, Lo bueno que pasa con el covid, es que el retroviral que todavía está en estudios, se está preparando y va por buen camino según los resultados. Pero lo realmente efectivo es convencerte a ti mismo que no te va a agarrar fuerte y que te vas a mejorar. Si te entra el miedo y el pánico, ya sabes.
.. y esta ves si dijiste – esta si me mata…
¡No! como se te ocurre. Lo que yo sentí cuando tuve el Covid fueron unos calores andropáusicos. No era fiebre pero me hervían las bolas que ni te imaginas y era muy gracioso. Y venían de un momento a otro, duraba 10 minutos y se iba. A veces un poco mareado y tos seca.
El doctor me prohibió moverme, pero yo no le hice caso. Hacía el aseo, iba de compras, veía a mis amigos, etc., Así mi mente funcione la mantenía con otros pensamientos.
…la misma cabeza con los 5 tumores..
Cinco tumores que disminuyeron su tamaño y peligro, pasando a estar todo en equilibrio.
Pocos sobreviven a enfermedades así de graves. Y muchos menos los que pueden hablar clara y abiertamente sobre ellas. Fue una charla íntima, profunda y sin caretas sobre esa parte de la vida que nadie quiere visitar y tampoco recibir.
La historia de vida es de Aníbal Pachano, quien con una naturalidad envidiable nos demuestra que se puede sobrevivir a todo.
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